Aquello que (no) quiero decirte
Aquello que (no) quiero
decirte
Esta es
otra noche en vela, y la verdad es que no lo entiendo. ¿Por qué
tiene que ser así? ¿Por qué no puedo olvidarte?
He perdido la cuenta de las
veces que me he hecho esa pregunta. De las veces que he intentado
convencerme de que no me convienes. Que me has hecho daño. Que somos
muy diferentes. Que lo nuestro no funcionaría de ninguna de las
maneras. Que lo mejor es pasar página.
Esta noche sólo es una de
muchas. La única en la que me decido a plasmar mis pensamientos
sobre el papel. Otras he paseado. Otras he escuchado música. Otras
simplemente he mirado al cielo. Y otras, aunque me avergüence
reconocerlo, he llorado. Todas ellas las he pasado recordándote.
Créeme que hago todo lo que
puedo por olvidarme de ti, y que yo soy el que más sufre con todo
esto. Pero allá donde miro siempre encuentro algo que te trae de
nuevo a mi cabeza. Y allá donde voy, sin importar la distancia que
ponga por medio, sin importar lo mucho que intente huir, me termino
convenciendo con excusas baratas y termino volviendo. Negando siempre
que seas el motivo de mi regreso.
Hay una parte de mí que se
esfuerza de forma constante por olvidarte. A veces lo intento con
todo mi ser, pero por mucho que me esfuerce siempre es inútil. Ya no
tengo fuerzas. Ya no puedo rendirme ni seguir adelante.
Son ya las 3 de la mañana y
aquí sigo: dando vueltas en la habitación deseando verte, deseando que
estuvieses aquí. Y es por eso que voy a aprovechar estas líneas
para escribir las cosas que no puedo decirte. Una de ellas es que fui
feliz contigo hasta el último momento. Otra es que atesoro
cada momento, cada vez más escaso, que puedo compartir contigo. Y
otra es que sigues siendo la más bonita a mis ojos, aunque me
entristezca decirlo.
Perdona por ser cobarde y
actuar de esta manera. Perdona, pero tengo tengo miedo. Sí. Es
extraño pero siento miedo. Siento miedo de estropear nuestra cada
vez más escasa relación. Seguramente si estuvieses aquí te reirías
de mí y me darías un abrazo, pero no estás. No estás y no
estarás. Y al final me termino convenciendo de que lo mejor es dejar
las cosas como están y que nuestra confianza se erosione, y que
nuestra distancia sea cada vez mayor.
¿Y sabes? Puede que sea
verdad. Lo más probable, aunque me empeñe en negarlo, es que no
estemos hechos el uno para el otro. Lo más probable es que juntos no
podamos llevar la vida de cuento que me habría gustado darte. Y es
que somos dos seres muy complicados, cada uno a su manera.
Yo, que soy infantil, olvido
el daño que puedo hacer con mis acciones. Tú, que también lo eres,
intentando protegerme me terminas hiriendo.
Y sí. Es más que obvio que
no somos la mejor de las parejas. Sólo hay que vernos. Y lo más
probable es que nunca leas esto porque yo no quiero que lo leas.
Pero, si el destino o el
azar te hacen llegar estos pensamientos... Aunque sea un locura,
aunque sea sólo por un día. ¿Nos damos otra oportunidad?
Me podéis dejar en comentario qué os ha parecido. Acepto las críticas siempre y cuando sean constructivas y lógicas.
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